BARÓMETRO

Gris

El barómetro Dalvey está diseñado con precisión y es atractivo, preciso, fiable y portátil.

El barómetro aneroide alemán está alojado en un estuche de acero inoxidable pulido a espejo. La impresionante esfera combina una esfera pulida con efecto rayos de sol en un elegante gris con incrementos elevados en oro rosa y detalles meteorológicos.

Este barómetro, perfectamente adaptado para personalizarlo, se puede grabar con iniciales, fechas, un nombre o una frase memorable, por lo que es el regalo ideal para una ocasión especial y el accesorio de diseño perfecto para decorar escritorios, repisas de chimenea, estanterías o encimeras.

Movimiento: aneroide alemán de 4".

Tamaño: Diámetro: 78 mm Altura: 76 mm

El regalo ideal para una ocasión especial

Los barómetros Dalvey están diseñados con precisión y son bonitos, fiables y portátiles. El barómetro aneroide alemán está alojado en un estuche de acero inoxidable pulido a espejo. Cada impresionante esfera combina esferas llamativas con incrementos elevados y detalles meteorológicos. Este barómetro, perfectamente adaptado para personalizarlo, se puede grabar con iniciales, fechas, un nombre o una frase memorable, por lo que es el regalo ideal para una ocasión especial y el accesorio de diseño perfecto para decorar escritorios, repisas de chimenea, estanterías o encimeras.

El barómetro Dalvey original se desarrolló poco después del lanzamiento de nuestro emblemático reloj Voyager y comparte el mismo diseño de caja similar a una concha y una presencia imponente cuando está abierto. Nuestras últimas ediciones incluyen esferas de relojes de alta gama en una selección de caracteres diferenciados: desde el profundo e intenso azul hasta el elegante gris con matices en oro rosa, pasando por el exuberante turquesa, perfectos para añadir un toque de color y un diseño elegante a una cocina, estudio, recepción o salón.


Horror vacui

El invento del barómetro se atribuye a Evangelista Torricelli, que creó la primera versión operativa de un barómetro de mercurio en 1643. En realidad, la concepción de la idea del barómetro se atribuye a Descartes unos años antes aunque no se cree que construyese dicho instrumento.

No existiría ningún barómetro sin antes reconocer que el vacío es posible en la naturaleza, en contra de la afirmación de Aristóteles del horror vacui o la aversión de la naturaleza al vacío. En el siglo XVII se daba por supuesto, incluso por Galileo, que el aire no tenía peso. La prueba de que esto en realidad no era así surgió de una exigencia muy práctica: los mineros toscanos tenían problemas para bombear agua a una distancia vertical de 12 m, con el uso de bombas de succión, pero descubrieron que solo podían subir el agua 10,3 m…



Evangelista Torricelli
1608 – 1647

El paradigma experimental de Torricelli consistió en colocar un largo tubo de cristal que contenía una columna de agua que iba a parar a un recipiente poco profundo (Fig. i). Cuando se quitó el tapón inferior del tubo, Torricelli descubrió que la columna de agua descendía (creando un vacío sellado en el otro extremo del tubo), pero solo en la medida necesaria para permitir que su altura igualara el límite de 10,3 m a partir del cual los mineros habían tenido problemas para bombear el agua.


(Fig. i)
El paradigma experimental de Torricelli 1643

Torricelli se dio cuenta de que era la presión descendente de muchos kilómetros de aire por encima del agua en el recipiente abierto lo que evitaba que la columna de agua dentro del tubo descendiese totalmente en el recipiente, y reconoció que este primer barómetro era en realidad una especie de balanza, que equiparaba las presiones respectivas del aire por encima del recipiente abierto y la columna de agua dentro del tubo. Este descubrimiento motivó a Torricelli para construir una versión mucho más pequeña y más práctica, usando mercurio. Como el mercurio es unas 13 veces más denso que el agua, en la práctica puede caer más que el agua y por eso la altura de la columna de mercurio cayó a unos 76 cm, mucho menos que la altura del agua de 10,3 m. Esta mayor densidad implicaba que los barómetros de mercurio podían ofrecer lecturas útiles incluso teniendo un tamaño mucho menor que los que utilizan agua.

El altímetro barométrico

El matemático francés, Blaise Pascal, se dio cuenta de que si el aire tenía peso, entonces, supuestamente, la presión atmosférica sería inferior a mayores altitudes, es decir, cuanto menos aire haya por encima de tu cabeza, menos aire pesará sobre ti. En 1648, pidió a su cuñado que subiese una montaña con un barómetro de mercurio, registrando la altura del mercurio durante el ascenso. Como había previsto, la presión atmosférica era inferior cuanto más subía. Por eso, cuando un barómetro está calibrado correctamente también puede funcionar como altímetro.

Doce años después, en 1660, el científico alemán, Otto von Guericke, observó en un barómetro que la presión atmosférica había descendido. Predijo correctamente la llegada de una tormenta y, por tanto, se inició el uso meteorológico de los barómetros.

El barómetro aneroide

En 1844, el científico francés, Lucien Vidi, inventó el primer barómetro que funcionaba sin líquido. El barómetro «aneroide» depende de una «celda aneroide», una pequeña cámara de metal que contiene un vacío parcial. Se evita que la celda se pliegue con un potente resorte, que permite que se manifiesten los cambios en la presión atmosférica como ligeros cambios en el volumen de la celda (cuanta menos presión, más puede el resorte expandir las paredes de la celda; cuanta más presión, más aire atmosférico puede empujar sobre las paredes de la celda, contrayendo su volumen).



Ilustración del barómetro aneroide de Vidi
‘Le Monde Physique’
por Amedee Guillemin 1881




Los ligeros cambios se amplifican con un sistema de palancas y resortes, que alteran la tensión en la «cadena de caracol». Esta tensión se traduce en un movimiento radial a través de la «espiral» y la aguja para que se pueda leer fácilmente en la esfera.

Los barómetros Dalvey contienen una celda aneroide fiable de fabricación alemana (o «fuelle») y un mecanismo, sin necesidad de líquido.

La era de los descubrimientos

Entre los innovadores que desarrollaron la tecnología barométrica conviene destacar a Robert FitzRoy, oficial de la marina inglesa, científico, gobernador de Nueva Zelanda y Miembro de la Royal Society. Además de capitanear el HMS Beagle, período durante el cual disfrutó de la compañía de Charles Darwin, FitzRoy desarrolló varios estilos nuevos de barómetros y se cree que acuñó el término, «previsión meteorológica». Fue nombrado director de un nuevo departamento del gobierno, que evolucionaría hasta la Oficina Meteorológica actual. Desde 2002, cuando una de las regiones de mar que rodea las islas Británicas denominada «Finisterre» pasó a llamarse «Fitzroy», FitzRoy ha sido conmemorado dos veces al día por la BBC, durante sus famosos pronósticos marinos.



Vice-Admiral Robert FitzRoy
1805 – 1865

Uso de un barómetro

Es importante recordar que el valor meteorológico de un barómetro procede de la medición de los cambios en la presión atmosférica, a diferencia de los valores de medición absolutos (que tienen un mayor valor altimétrico). La «aguja de referencia» se debería predefinir para que coincida con la lectura de presión inicial, después de la cual las observaciones de aumento de la presión denotan una mejoría del tiempo y una disminución de la presión, lo contrario.

Regalo: perfectamente calibrado

Cada barómetro Dalvey viene en un bonito estuche de presentación y se puede personalizar grabando las iniciales, un nombre, una fecha o una frase memorable. Esto, junto con sus connotaciones de preparación independientemente de las condiciones, hacen del barómetro un regalo ideal para marcar un momento trascendente o un momento especial de la vida, como una boda, graduación, jubilación o un cumpleaños especialmente importante.


Con los años hemos tenido el privilegio y el placer de grabar cientos de mensajes en barómetros. Algunos de nuestros favoritos han sido citas de algunos de los exploradores y aventureros cuya vida dependió de sus instrumentos barométricos y de navegación:


El optimismo es el verdadero valor moral

Shackleton


En la tormenta es cuando se conoce al buen piloto

Seneca


Es el trabajo lo que importa, no el aplauso posterior

Scott


No toda nube engendra tormenta

Shakespeare

¿Por qué Dalvey?

  • Una empresa familiar de las Tierras Altas de Escocia desde 1897
  • Diseños icónicos - regalos inolvidables
  • Envío estándar y Express gratuitos
    cuando el importe del pedido supera los límites correspondientes locales

El regalo ideal para una ocasión especial

Los barómetros Dalvey están diseñados con precisión y son bonitos, fiables y portátiles. El barómetro aneroide alemán está alojado en un estuche de acero inoxidable pulido a espejo. Cada impresionante esfera combina esferas llamativas con incrementos elevados y detalles meteorológicos. Este barómetro, perfectamente adaptado para personalizarlo, se puede grabar con iniciales, fechas, un nombre o una frase memorable, por lo que es el regalo ideal para una ocasión especial y el accesorio de diseño perfecto para decorar escritorios, repisas de chimenea, estanterías o encimeras.

El barómetro Dalvey original se desarrolló poco después del lanzamiento de nuestro emblemático reloj Voyager y comparte el mismo diseño de caja similar a una concha y una presencia imponente cuando está abierto. Nuestras últimas ediciones incluyen esferas de relojes de alta gama en una selección de caracteres diferenciados: desde el profundo e intenso azul hasta el elegante gris con matices en oro rosa, pasando por el exuberante turquesa, perfectos para añadir un toque de color y un diseño elegante a una cocina, estudio, recepción o salón.

Horror vacui

El invento del barómetro se atribuye a Evangelista Torricelli, que creó la primera versión operativa de un barómetro de mercurio en 1643. En realidad, la concepción de la idea del barómetro se atribuye a Descartes unos años antes aunque no se cree que construyese dicho instrumento.

No existiría ningún barómetro sin antes reconocer que el vacío es posible en la naturaleza, en contra de la afirmación de Aristóteles del horror vacui o la aversión de la naturaleza al vacío. En el siglo XVII se daba por supuesto, incluso por Galileo, que el aire no tenía peso. La prueba de que esto en realidad no era así surgió de una exigencia muy práctica: los mineros toscanos tenían problemas para bombear agua a una distancia vertical de 12 m, con el uso de bombas de succión, pero descubrieron que solo podían subir el agua 10,3 m…

 


Evangelista Torricelli
1608 – 1647

 

El paradigma experimental de Torricelli consistió en colocar un largo tubo de cristal que contenía una columna de agua que iba a parar a un recipiente poco profundo (Fig. i). Cuando se quitó el tapón inferior del tubo, Torricelli descubrió que la columna de agua descendía (creando un vacío sellado en el otro extremo del tubo), pero solo en la medida necesaria para permitir que su altura igualara el límite de 10,3 m a partir del cual los mineros habían tenido problemas para bombear el agua.


(Fig. i)
El paradigma experimental de Torricelli 1643

 

Torricelli se dio cuenta de que era la presión descendente de muchos kilómetros de aire por encima del agua en el recipiente abierto lo que evitaba que la columna de agua dentro del tubo descendiese totalmente en el recipiente, y reconoció que este primer barómetro era en realidad una especie de balanza, que equiparaba las presiones respectivas del aire por encima del recipiente abierto y la columna de agua dentro del tubo. Este descubrimiento motivó a Torricelli para construir una versión mucho más pequeña y más práctica, usando mercurio. Como el mercurio es unas 13 veces más denso que el agua, en la práctica puede caer más que el agua y por eso la altura de la columna de mercurio cayó a unos 76 cm, mucho menos que la altura del agua de 10,3 m. Esta mayor densidad implicaba que los barómetros de mercurio podían ofrecer lecturas útiles incluso teniendo un tamaño mucho menor que los que utilizan agua.

El altímetro barométrico

El matemático francés, Blaise Pascal, se dio cuenta de que si el aire tenía peso, entonces, supuestamente, la presión atmosférica sería inferior a mayores altitudes, es decir, cuanto menos aire haya por encima de tu cabeza, menos aire pesará sobre ti. En 1648, pidió a su cuñado que subiese una montaña con un barómetro de mercurio, registrando la altura del mercurio durante el ascenso. Como había previsto, la presión atmosférica era inferior cuanto más subía. Por eso, cuando un barómetro está calibrado correctamente también puede funcionar como altímetro.

Doce años después, en 1660, el científico alemán, Otto von Guericke, observó en un barómetro que la presión atmosférica había descendido. Predijo correctamente la llegada de una tormenta y, por tanto, se inició el uso meteorológico de los barómetros.

El barómetro aneroide

En 1844, el científico francés, Lucien Vidi, inventó el primer barómetro que funcionaba sin líquido. El barómetro «aneroide» depende de una «celda aneroide», una pequeña cámara de metal que contiene un vacío parcial. Se evita que la celda se pliegue con un potente resorte, que permite que se manifiesten los cambios en la presión atmosférica como ligeros cambios en el volumen de la celda (cuanta menos presión, más puede el resorte expandir las paredes de la celda; cuanta más presión, más aire atmosférico puede empujar sobre las paredes de la celda, contrayendo su volumen).

 


Ilustración del barómetro aneroide de Vidi
‘Le Monde Physique’
por Amedee Guillemin 1881

 

Los ligeros cambios se amplifican con un sistema de palancas y resortes, que alteran la tensión en la «cadena de caracol». Esta tensión se traduce en un movimiento radial a través de la «espiral» y la aguja para que se pueda leer fácilmente en la esfera.

 

 

 

Los barómetros Dalvey contienen una celda aneroide fiable de fabricación alemana (o «fuelle») y un mecanismo, sin necesidad de líquido.

La era de los descubrimientos

Entre los innovadores que desarrollaron la tecnología barométrica conviene destacar a Robert FitzRoy, oficial de la marina inglesa, científico, gobernador de Nueva Zelanda y Miembro de la Royal Society.

 


Vice-Admiral Robert FitzRoy
1805 – 1865

 

Además de capitanear el HMS Beagle, período durante el cual disfrutó de la compañía de Charles Darwin, FitzRoy desarrolló varios estilos nuevos de barómetros y se cree que acuñó el término, «previsión meteorológica». Fue nombrado director de un nuevo departamento del gobierno, que evolucionaría hasta la Oficina Meteorológica actual. Desde 2002, cuando una de las regiones de mar que rodea las islas Británicas denominada «Finisterre» pasó a llamarse «Fitzroy», FitzRoy ha sido conmemorado dos veces al día por la BBC, durante sus famosos pronósticos marinos.

Uso de un barómetro

Es importante recordar que el valor meteorológico de un barómetro procede de la medición de los cambios en la presión atmosférica, a diferencia de los valores de medición absolutos (que tienen un mayor valor altimétrico). La «aguja de referencia» se debería predefinir para que coincida con la lectura de presión inicial, después de la cual las observaciones de aumento de la presión denotan una mejoría del tiempo y una disminución de la presión, lo contrario.

Regalo: perfectamente calibrado

Cada barómetro Dalvey viene en un bonito estuche de presentación y se puede personalizar grabando las iniciales, un nombre, una fecha o una frase memorable. Esto, junto con sus connotaciones de preparación independientemente de las condiciones, hacen del barómetro un regalo ideal para marcar un momento trascendente o un momento especial de la vida, como una boda, graduación, jubilación o un cumpleaños especialmente importante.

 


Con los años hemos tenido el privilegio y el placer de grabar cientos de mensajes en barómetros. Algunos de nuestros favoritos han sido citas de algunos de los exploradores y aventureros cuya vida dependió de sus instrumentos barométricos y de navegación:



El optimismo es el verdadero valor moral

Shackleton


En la tormenta es cuando se conoce al buen piloto

Seneca


Es el trabajo lo que importa, no el aplauso posterior

Scott


No toda nube engendra tormenta

Shakespeare

 

¿Por qué Dalvey?

  • Una empresa familiar de las Tierras Altas de Escocia desde 1897
  • Diseños icónicos - regalos inolvidables
  • Envío estándar y Express gratuitos
    cuando el importe del pedido supera los límites correspondientes locales